Gracias viejos.
Les cuento que el sábado procedí a forrar la parte de atrás del carro, aliste una tasa de alimento y me fui a recoger a la perrita, me costo un poco pues le tenia miedo al carro, pero fue duro, pues el día anterior fui a un curso y no pude irle a dar alimento ni agua, por lo que ese día en la mañana la pobre estaba con hambre y sed.
Una vez montada en el carro ella se echo y se durmió, demasiado conmovedor.
Una vez en el refugio, estaba tan dolido pues en cierta forma me había encariñado, pero también por el estado del animalito, que la señora que me atendió le costo creerme que no era mía.
Lo de la cuota de pago, lo tome como si fuese una donación aun que ese dinero no me sobraba, yo digo que Dios proveerá y al verdad es que así es el Jefe de alguna forma repone las buenas acciones.
Además me comprometí a llevarle alimento y estar al tanto de su recuperación, pues me gustaría encontrarle un lugar donde se pueda quedar.
En cuanto al carro, cuando llegue a la casa literalmente lo bañe en Lisol
En fin ahí les estaré contando como se sigue desarrollando esta historia.